domingo, 15 de diciembre de 2013

Importancia de la dieta en la diarrea aguda

 La diarrea aguda se define como el cuadro caracterizado por la presencia de deposiciones incrementadas en frecuencia (más de 2-3 en el día), con alteración en la consistencia (generalmente líquidas), asociadas o no a síntomas generales (fiebre, escalofrío, náuseas o cólicos abdominales) y con duración no mayor de una semana. La diarrea aguda es uno de los motivos de consulta más frecuente en la consulta de pediátrica y una de las primeras causas de mortalidad infantil en el mundo.


El manejo nutricional es uno de los aspectos más importantes del tratamiento del niño con diarrea aguda. Durante la diarrea, la disminución en el consumo de alimetos, la pérdida y menor absorción de nutrientes y mayores necesidades de nutrientes (fiebre e infección), se combinan a menudo para causar pérdidas de peso y detención del crecimiento. El estado nutricional del niño se debilita y la malnutrición preexistente empeora. A su vez, la malnutrición puede agravar la diarrea, prolongarla y hacerla más frecuente en comparación con la enfermedad de los niños que no están malnutridos.
Las recomendaciones nutricionales actuales en la diarrea aguda establecen los beneficios de continuar con la alimentación habitual del niño debido a una serie de beneficios tales como:
  • Disminución de los déficits de proteína y energía.
  • Estimula la función intestinal y permite el mantenimiento de las enzimas digestivas.
  • Ejerce un efecto trófico sobre la mucosa del intestino delgado.
  • Disminución de las pérdidas fecales.
Por ello el periodo de ayuno absoluto deberá ser entre 6 y 24 horas, utilizando solamenta la fórmula de rehidratación por vía oral. Se deberá iniciar la ingesta con agua de arroz o con agua de arroz y zanahoria, sémola o sopas finas de cereales refinados. Se recomienda comer poca cantidad y frecuentemente. Paulatinamente se irá añadiendo arroz hervido, pollo o pescado hervido, pna blando tostado y jamón york. Antes de pasar a la alimentación normal se deben introducir el yogur, la carne o el pescado a la plancha, pequeñas cantidades de zanahoria o verduras hervidas y galletas tipo "María".
Dieta blanda para reintroducir alimentos:
  • Sopas de: arroz, verduras, pasta fina, pan. 
  • Verduras muy cocidas, mejor en purés y cremas y evitando las flatulentas.
  • Cereales: pan de molde, magdalenas, galletas, pastas alimentarias, arroz cocido, patata cocida y legumbre en puré.
  • Carnes magras: pollo, ternera, pavo, jamón cocido.
  • Pescados magros (blancos): gallo, merluza,...
  • Huevos: tortilla, pasados por agua, escalfado con la yema totalemente coagulada.
  • Frutas: zumos de frutas, batidas, en compota o enteras muy maduras.
  • Condimentos: nuez moscada y plantas aromáticas.
  • Leche, yogures, natillas, flanes y quesos pasados por la batidora.
  • Bebidas: Todas.
  • Grasas: mantequilla o margarina, aceite vegetal, nata líquida, crema de leche, bechamel.
Durante el periodo de diarrea y recuperación se evitará la fibra vegetal ya que aumenta el volumen intestinal y estimula el peristaltismo. Se evitará la leche, por su contenido en lactosa y por ser de digestión prolongada. Se suprimirán los guisos, fritos, embutidos y salados porque irritan la mucosa digestiva. Se evitarán las grasas por ser de digestión prolongada. Se evitará también el café y zumos de naranja azucarados.
Es frecuente ante una diarrea la utilización de remedios caseros como zumos, té o incluso con bebidas de cola, sin embargo es contraproducente debiado a que la ingestión de estos líquidos en caso de diarreas graves produce una elevación del contenido hiperosmolar y escaso en electrolitos.

Para más información: "Nutrición y dietética aplicada a las enfermedades"

Alimentación en caso de diarrea

Mi compañera Vanessa os habla de la importancia de la dieta en la diarrea aguda, pero en esta entrada nos centraremos en la diarrea y para haceros una breve diferenciación, la diarrea aguda ocasiona más de 2-3 deposiciones al día mientras que la diarrea ocasiona hasta 15-20 o más deposiciones fluidas diarias, en ocasiones abundantes. La duración de la diarrea aguda tiene una duración no mayor de una semana mientras que la diarrea puede variar de pocos días a varias semanas e incluso meses.

La diarrea se produce por aceleración del tránsito intestinal y la causa más frecuente de su aparición es la gastroenteritis viral, la intoxicación alimentaria y la diarrea del viajero.

También puede ser consecuencia de la toma de algunos medicamentos, especialmente antibióticos, laxantes que contienen magnesia y la quimioterapia para tratar el cáncer, los síndromes de malabsorción como la intolerancia a la lactosa, la enfermedad celíaca, las enfermedades intestinales inflamatorias como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn y el síndrome del intestino irritable.


Causas de la diarrea

Órganicas, por lesiones del intestino

  • Infecciosas: bacterianas, micóticas, víricas.
  • Parasitarias: protozoos, vermes.
  • Tóxicas: alimentarias.
  • Inflamaciones inespecíficas: colitis ulcerosa, diverticulitis, enteritis.
  • Postoperatorios.
Funcionales
  • Hipersecreción biliar.
  • Hiposecreción gástrica.
  • Psicosomáticas: por estrés, colon irritable.
  • Alergia inespecífica a ciertos alimentos.
  • Por absorción intestinal adecuada.
Por enfermedades extraintestinales
  • Nefrógenas: síndrome urémico.
  • Neurógenas: tumores cerebrales.
  • Endocrinas: diabetes, enfermedad de Addison.
  • Circulatorias: insuficiencia cardíaca, cirrosis hepática.
Principios generales de la dieta astringente:

A través de la dieta astringente pretendemos mantener la hidratación del enfermo, conseguir un óptimo estado de salud, disminuir el peso y aumentar el volumen fecal, mejorar la absorción de nutrientes y fluidos, mejorar la microbiota intestinal en caso de estar alterada y retrasar la velocidad del tránsito intestinal.

Orientaciones dietéticas:
  • Evitar la fibra vegetal insoluble (la fibra soluble presenta mayor viscosidad y es más fácilmente fermentada por las bacterias del colon, por lo que contribuye al mantenimiento y el desarrollo de la microbiota bacteriana y ayuda a controlar el número de deposiciones y su consistencia en episodios de diarrea).
  • Administrar las calorías totales del día en comidas poco abundantes (las cantidades elevadas estimulan el peristaltismo intestinal y dificultan la digestión).
  • Suprimir la leche por su contenido en lactosa y por tener una digestión prolongada. Se puede sustituir por yogures naturales bio, derivados lácteos líquidos con bífidus o queso fresco desnatado.
  • Suprimir cocciones como los guisos, los fritos, los embutidos y los salados que irritan la mucosa digestiva. Se aconsejan técnicas culinarias como el hervido, el horno, el microondas, al baño maría, a la brasa, al vapor, en papillote y el asado.
  • Eliminar las grasas, por ser de digestión prolongada.
  • Suprimir todo tipo de salsas ácidas (con vinagre o limón) y especias como la pimienta, el ajo molido, el pimentón picante o el tabasco.
  • Suprimir los estimulantes del reflejo gastrocólico y del peristaltismo como el café y los zumos azucarados de naranja u otros cítricos, chocolate y zanahoria, etc.
  • Evitar las temperaturas extremas y en especial la ingesta de líquidos fríos, la temperatura de los alimentos debe ser templada.
  • Las verduras y legumbres no se deben servir crudas, prepararlas en forma de puré, tamizadas o pasadas por el chino.
Ejemplo de dieta astringente:
  • Fase de dieta absoluta: en caso de síndrome diarreico agudo no se debe ingerir nada durante las primeras horas (de 6 a 25 horas) con reposición hidroelectrolítica (por vía oral o intravenosa).
  • Inicio de la dieta líquida: beber agua, agua de arroz (prepararla hirviendo durante unos 10 minutos arroz con zanahoria y un poco de sal), infusiones suaves, clados desgrasados, agua de manzana hervida, limonada natural, leche sin lactosa o una bebida de reposición electrolítica para evitar una deshidratación y reponer electrolitos.
  • Primera fase de dieta sólida: se introduce el arroz hervido o la sémola de arroz.
  • Continuación: se introducen cereales refinados, jamón cocido, pollo y pescado blanco o hervido, patatas hervidas y manzana hervida.
  • Última fase: se reintroducen lentamente la verdura y las hortalizas, más tarde la leche y dejar el café para más adelante.

Episodio 23: Trastornado alimentariamente (parte 1)

¡Hola, hola, hola! Terminamos la semana comenzando un nuevo reportaje. Esta vez el tema a tratar será uno que ultimamente se ha ido expandiendo y extendiendo en la sociedad cual virus, en efecto, se trata de trastornos alimentarios. ¡Comenzamos!

Los trastornos alimentarios son un grupo de patologías en las cuales la persona se halla inmersa en una obsesión por su peso, su cuerpo y la comida que ingiere, desarrollando comportamientos nutricionales no deseables. Los más comunes son la anorexia y la bulimia nerviosa.
No se conocen las causas exactas que los originan. Probablemente son complejas y pueden estar relacionadas con factores biológicos, psicológicos, familiares, genéticos, ambientales y sociales. Un común denominador suele ser las conductas perfeccionistas, el marcarse altas expectativas o poseer una pronunciada baja autoestima. El problema suele aparecer entre los 12 y los 25 años, aunque puede hacerlo a cualquier edad. A menudo las personas que lo padecen niegan tener un problema y solo buscan la ayuda de un profesional ante la insistencia de familiares y amigos.
Los estudios realizados indican que el tratamiento resulta más positivo si la enfermedad se diagnostica en sus primeras fases y ello es importante ya que sus consecuencias pueden desencadenar graves problemas físicos y mentales como efectos adversos en corazón,  sistema digestivo, incluyendo dientes y boca, así como problemas de osteoporosis, anemia y enfermedades renales y hepáticas.
Hasta tal punto es decisiva la nutrición en el funcionamiento normal de nuestro cuerpo que los trastornos que se derivan de unos hábitos inadecuados pueden, en el peor de los casos, afectar funciones cerebrales o incluso a la propia existencia. Algunos investigadores aseguran que los sentimientos y cuestiones afectivas percibidas en el ámbito  laboral, familiar o social,  vienen determinados por la cantidad y, sobre todo, la calidad de la alimentación.
Aquí os presento un gráfico hecho en un estudio sobre los factores mayormente desencadenantes de trastornos alimentarios, el estudio está realizado en el colegio Wickmann y evalúa a alumnos de primero de carrera.
Hombres
Mujeres
Si
No
Si
No
1.Piensas mucho en tu cuerpo.
6
1
3
0
2.Te sientes gordo/a
2
5
0
3
3.Sientes culpa después de comer.
0
7
0
3
6.Haces dieta a menudo.
0
7
0
3
8.Tomás laxante y/o diuréticos.
0
7
0
3
9.Vomitas después de comer.
1
6
1
2
14.Te obsesiona la idea de estar delgado/a.
1
6
0
3
16.Comes poco en presencia de los demás.
7
0
3
0
En primero de carrera el 90% de los alumnos se preocupa demasiado pos su cuerpo, el 100% negó sentirse culpable después de comer pero el 20% dijo inducirse el vomito después de comer grandes cantidades de comida. El 2.3% de los hombres dijo sentirse gordo. También se puede observar que los hombres son mas cuidadosos con su imagen, pero se siente mejor con su cuerpo que las mujeres.

Si queréis informaros más podéis consultar aquí: Trastornos Alimentarios

sábado, 14 de diciembre de 2013

DIETA POSTOPERATORIO

DIETA POSTOPERATORIO


Cuando una persona se somete a una operación o cirugía para la cual necesita hospitalización, debemos adecuar nuestra dieta para combatir el esfuerzo que requiere la recuperación de nuestro organismo. Nuestra alimentación no podrá ser la misma de siempre.

Durante el postoperatorio, hay que adecuar la dieta al según la magnitud de la operación. Podemos distinguir dos dietas según la restricción sea sólo postanestesiológica o, de cirugías que involucran el aparato digestivo.

Si se trata de cirugía abdominal, es necesario un mayor ayuno. Si no involucró estómago, intestino o colon, el ayuno se suspende hasta la recuperación del tránsito intestinal. Si el paciente se va encontrando bien, no es necesario el ayuno más que en las primeras horas y se pude ir comiendo poco a poco con precaución. Si la cirugía requirió apertura de vísceras, el ayuno depende del procedimiento. 
Una cirugía de estómago o intestino que está programada requiere de 48 a 72 horas de ayuno mínimo. Si se tratara del intestino grueso hay que aumentar 24 horas más de media el ayuno. 

Si la cirugía fuera de urgencia habría muchos factores a tener en cuenta pero lo normal, es que la cifra de días de ayuno aumentaría.

A continuación, seguiremos un modelo de dieta para seis semanas, por lo general, tiempo total que necesita un período postoperatorio en una cirugía que no implique alto riesgo. El médico le deberá indicar exactamente qué y cuándo el paciente debe ingerir alimentos y, como los ingiere en consecuencia a cada caso.

Primera semana:
Dieta estrictamente líquida y 5 veces al día. Se puede ingerir caldos de verdura licuada, infusiones, jugos de frutas naturales y agua.

Segunda semana:
Cremas, gelatinas, yogur natural, purés de frutas

De la tercera a la quinta semana:
Se seguirán ingiriendo cremas, purés, caldos pero ligeramente más espesos. También hay que aumentar la ingesta de líquidos antes y después de las comidas durante la tercera semana.

En la cuarta semana:
Se pueden ingerir ya sólidos suaves, pescados hervidos, pastas blandas, huevos cocidos, frutas blandas, como el plátano por ejemplo o pera.

En la quinta semana:
Aparte de todo lo anterior, pastas ya más consistentes, arroz, papas, caldos con verduras suaves y fáciles de masticar, infusiones, lácteos light.

Semana 6 en adelante:
A partir de esta semana ya se puede incorporar sólidos, siempre priorizando que estén hervidos, horneados o guisados. Es mejor evitar edulcorantes y similares.

Lo ideal es comer alimentos ricos en proteínas con alto contenido de vitaminas y minerales. Evita los alimentos que puedan inducir el vómito o dolor después de la cirugía, por tener sabores muy fuertes o picantes.

Hay que restringir la carne roja en todo el proceso de curación ya que puede causar inflamación, lo que retrasará la capacidad del cuerpo para sanar. También debemos desechar las comidas pesadas, abundantes y grasientas. Los alimentos deben ser preparados sin condimentos y bajos en sal.

Los mejores sólidos para consumir son:

Pollo:
El pollo proporciona muchas proteínas, que ayudarán a tu cuerpo a sanar y a reparar los tejidos alrededor de la herida de la cirugía. Es una manera nutritiva de fomentar una cicatrización adecuada.

Pimiento rojo:
Los pimientos rojos son una de las fuentes de alimentos más altas de vitamina C, que es  un potente antioxidante que ayuda a promover la reparación de tejidos y, a reducir el riesgo de infección. Otros alimentos ricos en vitamina C son: fresas, pomelo, kiwi y naranjas ideales para una mejor curación.

Zanahorias:
Son ricas en beta-caroteno, que se metaboliza en vitamina A, fundamental para la reparación y formación de las primeras pieles alrededor del sitio de la herida. Las batatas y el melón contiene mucho beta-caroteno también.


Alimentos para el estómago

Unas gotas de ácido clorhídrico son capaces de destruir cualquier tejido del organismo humano, provocando un intenso dolor y la muerte de las células que constituyen ese tejido. Sin embargo, la capa interna que recubre el estómago, llamada mucosa gástrica, es capaz de resistir la acción de dicho ácido durante toda la vida, sin resultar dañada.

El ácido clorhídrico, junto con la pepsina, es necesario para iniciar la digestión de los alimentos, especialmente de las proteínas.

Existe una auténtica barrera protectora, formada principalmente por mucosidad, que protege la capa interna del estómago. Del mantenimiento en buen estado de esa barrera defensiva, depende en buen grado la salud de este importante órgano.

La gastritis y la úlcera gastroduodenal son dos de las consecuencias más comunes de la alteración de la barrera mucosa del estómago.


Gastritis

Es la inflamación de la mucosa del estómago, causada casi siempre por hábitos alimentarios o por sustancias agresivas para el estómago, como estos:
  • Las bebidas alcohólicas en general y café.
  • Ciertos medicamentos, especialmente los antiinflamatorios como la aspirina.
  • Alimentos o bebidas demasiado calientes (como el té) o fríos (como la cerveza y los helados).
  • El tabaco: al fumar, la nicotina, los alquitranes y otras sustancias irritantes son disueltas en la saliva y pasan al estómago, pudiendo ser causa de gastritis.
Alimentación:

El tratamiento dietético de la gastritis requiere una alimentación blanda, suave y no irritante para el estómago. Resulta fundamental evitar todo aquello que pueda irritar la mucosa gástrica, así como el tabaco y la tensión nerviosa.

Medicación:

La medicación antiácida que habitualmente se percibe en caso de gastritis resulta poco efectiva si no se corrigen los hábitos dietéticos y los hábitos insanos.
  • Se debe aumentar la papa (patata), avena, arroz, tapioca, zanahoria, aguacate, calabaza, chucrut, chirimoya y manzana.
  • Se debe reducir o eliminar la cerveza, bebidas alcohólicas, bebidas estimulantes, café, refrescos, especias, marisco, carne, azúcares, helados y frutos cítricos.
Úlcera gastroduodenal

Es una pérdida de sustancia en la mucosa que recubre el interior del estómago o del comienzo del duodeno.

Causas:

Sus causas son múltiples, destacando las siguientes:
  • Exceso de ácido en el estómago.
  • Sustancias irritantes (especias, alcohol, café, bebidas carbónicas, aspirina, tabaco, etc.).
  • Ciertos microorganismos como el Helicobacter pylori, que pueden causar gastritis y ulceración en el estómago y duodeno.
  • Estrés o tensión nerviosa, que causan una vasoconstricción y un menor aporte de sangre a la mucosa del estómago, la cual queda así desprotegida.
Tratamiento:

En los últimos años, se ha demostrado que algunas de las recomendaciones tradicionales para el tratamiento de la úlcera gastroduodenal, carecen de fundamento; por ejemplo:
  • Que el consumo abundante de leche facilita la curación de la úlcera. Hoy se sabe que puede aumentar la acidez.
  • Que es preciso comer a menudo y poca cantidad: Esto somete al estómago a una estimulación casi permanente, que aumenta más la producción de ácido y resulta contraproducente en la curación de la úlcera. Tres comidas al día son preferibles a cinco o seis.
  • Que se debe evitar el consumo de fibra y de alimentos crudos: Si son bien masticados, protegen contra la úlcera.
  • Se debe aumentar la col, patata (papa), avena, tapioca, okra, chirimoya, aceites, miel, fibra, vitamina A y vitamina C.
  • Se debe reducir o eliminar: bebidas alcohólicas, café, especias, marisco, carne, leche y azúcar blando.
Hernia de hiato

Consiste en que la parte superior del estómago pasa hacia la cavidad torácica a través de un orificio o hiato que existe en el diafragma, por el que normalmente discurre el esófago.

Esta alteración anatómica impide que el esfínter o válvula que separa el esófago del estómago, cumpla su función de evitar el paso del contenido del estómago hacia el esófago.

Síntomas:

Las manifestaciones más común de la hernia de hiato es el reflujo hacia el esófago del contenido gástrico, que normalmente es muy ácido. Ese ácido ataca el esófago y produce la típica sensación de acidez en la boca del estómago, conocida como pirosis.

Alimentación:

El tratamiento dietético de la hernia de hiato consiste fundamentalmente en evitar:
  • Los alimentos que relajan aun más el esfínter esofágicos.
  • Los que estimulan la producción de ácido en el estómago.
Estilo de vida:

Una postura correcta que evite el aumento de presión en la parte superior del abdomen, así como la abstinencia del tabaco, contribuyen a evitar la progresión de la hernia de hiato y de la inflamación del esófago que la acompaña.
  • Se debe aumentar la patata (papa), zanahoria, algas y granada.
  • Se debe reducir o eliminar las bebidas alcohólicas, vino, café, especias, chocolate, grasa total y leche.


Una dieta equilibrada y hacer ejercicio de forma regular son las claves para reducir las enfermedades cardiovasculares

Una buena alimentación es fundamental para el desarrollo de los seres humanos. La incorporación equilibrada de nutrientes en nuestro organirmo es esencial para las actividades de la vida cotidiana, por ello, una cantidad variada y ponderada de proteínas, vitaminas, minerales, lípidos y glúcidos son la base de una vida sana. No siempre una cantidad específica de alimentos está ligada a una buena nutrición. La cantidad de nutrientes que deben ser ingeridos varía en función del sexo, la edad, el ejercicio físico; o bien en función de otros factores como la obesidad, diabetes o alergias e intolerancias digestivas.
La Asociación Americana del Corazón y el Colegio Americano de Cardiología han diseñado una dieta saludable para reducir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, que consiste en consumir:
  •  Cuatro y cinco porciones de fruta al día
  •  Cuatro o cinco porciones de verduras al día
  •  De seis a ocho porciones de cereales enteros
  •  Dos o tres porciones de leche y productos lácteos sin grasa o bajos en grasa
  •  170 gramos o menos al día de carnes magras, pollo y pescado
  •  Entre cuatro y cinco raciones a la semana de frutos secos
  •  De dos a tres porciones al día de grasas y aceites saludables
  •  Limitar los dulces y los azúcares añadidos, además de la sal
Pero no sólo basta con una dieta equilibrada para tener buena salud, también es necesario mantener una vida activa. Hacer deporte de forma regular nos ayudará a tener una vida saludable.
Así, dentro de los principales beneficios que aporta el ejercicio físico está la reducción del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, además de la disminución de la presión arterial, del colesterol o del riesgo de padecer diabetes. En el área emocional también disminuye la depresión y la ansiedad, mejorando así la sensación de bienestar general.














Para más información: http://www.europapress.es/salud/nutricion/noticia-dieta-baja-grasa-sal-ejercicio-cuatro-veces-semana-claves-prevenir-problemas-cardiovasculares-20131113091352.html

Episodio 22: Deportivamente hablamos de comer

¡Hola, hola, hola! Aquí, desde detrás del teclado, un deportivo saludo del rey del teclado, maestro del Blogger, Don Pablo Souto. ¿Qué tal? ¿Cómo estamos? En esta fría mañana santiaguesa, ideal para la práctica de cualquier deporte, eso sí, bien abrigados jajaja.

Pero antes de lanzarnos al huesudo debemos saber bien como alimentarnos, y de eso vamos a hablar hoy, de alimentación antes del deporte, ¡allá vamos!

Los alimentos son el combustible del cuerpo. Por eso, antes de salir a caminar o a tu sesión diaria en el gimnasio, asegúrate de que tu tanque esté lleno del combustible apropiado.

  • Alimentarse...
Una alimentación adecuada es el secreto para que puedas hacer más ejercicio durante más tiempo. ¿Qué deberías comer antes de salir a correr o de ir al gimnasio? Idealmente, un alimento rico en hidratos de carbono, moderado en proteínas y bajo en grasa.
  • Pasar de...
Alimentos con alto contenido graso o demasiada cantidad de cualquier alimento. Los especialistas recomiendan esperar entre dos y tres horas para hacer ejercicio después de una comida ligera y entre tres o cuatro horas después de una comida pesada para que tu cuerpo tenga el tiempo suficiente para procesar los nutrientes.
  • Las mágicas barritas energéticas...
No. Nunca. Parecen una buena solución para las personas que está muy ocupadas. Pero no lo son. La mayoría de las barritas energéticas no son más que chucherías glorificadas, llenas de azúcares, conservantes y grasas, que solo agregarán calorías a tu alimentación y no te ayudarán a mejorar tu rendimiento.

Qué comer antes
Un yogur desnatado y un plátano
Un batido de leche desnatada y fruta
Un bocadillo pequeño de pavo o jamón dulce en pan integral
Una manzana cortada en gajos con un poco de queso fresco (y tal vez un toque de canela en polvo)
Un huevo duro (preferiblemente sin yema)
Medio boniato con queso fresco
Una vez realizamos nuestra actividad física, ahora nos toca descansar, ducharnos, pero... ¿qué comer? ¿De qué alimentarse ahora? Aquí os dejo unas recomendaciones para recuperar al 100% nuestra energía alimentándose después de comer.

Después del ejercicio
Está muy bien comer algo antes, pero es después del ejercicio cuando el hambre te puede atacar de forma implacable. Hidratos de carbono, proteínas y grasas buenas, es la mejor recomendación.
Qué comer después
Un huevo pochado sobre una tostada integral
Un pan de pita integral con un poco de jamón, tomate, lechuga y queso desnatado
Pollo salteado con verduras sobre arroz integral
Pasta integral con pollo, brócoli y berenjena
Avena con leche desnatada y frutas
¿Y el agua?
Comer adecuadamente está muy bien, pero también tienes que tener en cuenta la hidratación para que aproveches tu ejercicio. La idea es beber agua antes de tener sed. Depende de tu cuerpo y de la estación del año, pero como normal general deberías beber medio litro de agua antes de comenzar tu rutina y unos 250 ml (un vaso) cada 15 o 20 minutos de ejercicio.

Hasta aquí este post sobre deporte y alimentación, si quéreis saber más podéis consultar en este enlace: