DIETA POSTOPERATORIO
Cuando una persona se somete a una operación o cirugía para
la cual necesita hospitalización, debemos adecuar nuestra dieta para combatir
el esfuerzo que requiere la recuperación de nuestro organismo. Nuestra
alimentación no podrá ser la misma de siempre.
Durante el postoperatorio, hay que adecuar la dieta al según
la magnitud de la operación. Podemos distinguir dos dietas según la restricción
sea sólo postanestesiológica o, de cirugías que involucran el aparato digestivo.
Si se trata de cirugía abdominal, es necesario un mayor
ayuno. Si no involucró estómago, intestino o colon, el ayuno se suspende hasta
la recuperación del tránsito intestinal. Si el paciente se va encontrando bien,
no es necesario el ayuno más que en las primeras horas y se pude ir comiendo
poco a poco con precaución. Si la cirugía requirió apertura de vísceras, el
ayuno depende del procedimiento.
Una cirugía de estómago o intestino que está
programada requiere de 48 a 72 horas de ayuno mínimo. Si se tratara del
intestino grueso hay que aumentar 24 horas más de media el ayuno.
Si la cirugía
fuera de urgencia habría muchos factores a tener en cuenta pero lo normal, es
que la cifra de días de ayuno aumentaría.
A continuación, seguiremos un modelo de dieta para seis
semanas, por lo general, tiempo total que necesita un período postoperatorio en
una cirugía que no implique alto riesgo. El médico le deberá indicar
exactamente qué y cuándo el paciente debe ingerir alimentos y, como los ingiere
en consecuencia a cada caso.
Primera semana:
Dieta estrictamente líquida y 5 veces al día. Se puede
ingerir caldos de verdura licuada, infusiones, jugos de frutas naturales y agua.
Segunda semana:
Cremas, gelatinas, yogur natural, purés de frutas
De la tercera a la quinta semana:
Se seguirán ingiriendo cremas, purés, caldos pero
ligeramente más espesos. También hay que aumentar la ingesta de líquidos antes y
después de las comidas durante la tercera semana.
En la cuarta semana:
Se pueden ingerir ya sólidos suaves, pescados hervidos,
pastas blandas, huevos cocidos, frutas blandas, como el plátano por ejemplo o
pera.
En la quinta semana:
Aparte de todo lo anterior, pastas ya más consistentes, arroz,
papas, caldos con verduras suaves y fáciles de masticar, infusiones, lácteos
light.
Semana 6 en adelante:
A partir de esta semana ya se puede incorporar sólidos,
siempre priorizando que estén hervidos, horneados o guisados. Es mejor evitar
edulcorantes y similares.
Lo ideal es comer alimentos ricos en proteínas con alto
contenido de vitaminas y minerales. Evita los alimentos que puedan inducir el
vómito o dolor después de la cirugía, por tener sabores muy fuertes o picantes.
Hay que restringir la carne roja en todo el proceso de
curación ya que puede causar inflamación, lo que retrasará la capacidad del
cuerpo para sanar. También debemos desechar las comidas pesadas, abundantes y
grasientas. Los alimentos deben ser preparados sin condimentos y bajos en sal.
Los mejores sólidos para consumir son:
Pollo:
El pollo proporciona muchas proteínas, que ayudarán a tu
cuerpo a sanar y a reparar los tejidos alrededor de la herida de la cirugía. Es
una manera nutritiva de fomentar una cicatrización adecuada.
Pimiento rojo:
Los pimientos rojos son una de las fuentes de alimentos más
altas de vitamina C, que es un potente antioxidante
que ayuda a promover la reparación de tejidos y, a reducir el riesgo de
infección. Otros alimentos ricos en vitamina C son: fresas, pomelo, kiwi y
naranjas ideales para una mejor curación.
Zanahorias:
Son ricas en beta-caroteno, que se metaboliza en vitamina A,
fundamental para la reparación y formación de las primeras pieles alrededor del
sitio de la herida. Las batatas y el melón contiene mucho beta-caroteno
también.