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lunes, 16 de diciembre de 2013

Tratamiento dietético de las hiperlipoproteinemias

La dieta es el principal factor exógeno que influye sobre la concentración y la composición de los lípidos séricos. Por tanto, el tratamiento inicial de las dislipemias se basará en modificaciones de la dieta habitual. Es la patología en la que la afirmación "la dieta siempre forma parte del tratamiento, cuando no es el tratamiento por sí mismo" cobra su auténtico valor.

Las modificaciones dietéticas encaminadas a la reducción de los lípidos sanguíneos obedecen a los cambios que es necesario incorporar en la composición de la dieta son:
  • Contenido calórico de la dieta
  • Colesterol dietético
  • Grasas de la dieta: Saturadas, monoinsaturadas, poliinsaturadas
  • hidratos de carbono
  • Fibra
  • Proteínas
  • Alcohol
  • Otros componentes dietéticos (café, ajo, etc.)
Objetivos del tratamiento dietético

El objetivo básico del tratamiento dietético es reducir la ingesta total de grasa, de grasa saturada y de colesterol, para conseguir unos niveles de colesterol total, de LDL y de triglicéridos dentro de los límites normales, logrando con ello la disminución del riesgo de aterosclerosis o modificando su progresión en pacientes en los que dicha enfermedad ya ha sido diagnosticada.

Objetivos generales:
  • Normopeso
  • Menos grasas saturadas y colesterol
  • Leche y derivados desnatadas
  • Menos grasa procedente del coco y de la palma
Indicación:
  • CT > 200 o TG > 200 mg/dl
Antes de formular un plan dietético debe obtenerse la historia dietética. Es preciso determinar la ingesta aproximada de colesterol, grasas totales, saturadas, insaturadas, alcohol e hidratos de carbono simples y complejos. En individuos obesos, la valoración debería incluir la revisión de la evolución de su peso, cualquier intento previo de pérdida de peso, el comportamiento alimentario, la historia de ejercicio físico previo u la medicación actual.

Directrices dietéticas en pacientes con colesterol elevado
  • Disminución de la ingesta total de grasas.
  • Disminución de la ingesta de grasas saturadas.
  • Consumo de grasas insaturadas en niveles recomendados.
  • Disminución de la ingesta de alimentos con elevado contenido en colesterol.
  • Reducción de peso o mantenimiento de un peso corporal deseable.
Directrices dietéticas en pacientes con triglicéridos elevados
  • Pérdida de peso o mantenmiento del peso corporal.
  • Ejercicio físico regular.
  • Disminución o supresión del consumo de alcohol.
  • Limitación del consumo de azúcar y de alimentos que lo contengan.
Directrices generales
  • Limitar el consumo de alimentos de elevado contenido en grasa.
  • Reducir el tamaño de las raciones habituales de alimentos a consumir.
  • Esforzarse por seguir un plan dietético a largo plazo y mantener los cambios de peso.
  • Practicar ejercicio físico con regularidad:
    • Consultar al médico antes de iniciar un programa de ejercicios.
    • Elegir un ejercicio o actividad con el que disfrute.
    • Intentar hacer el ejercicio parte de su rutina.
En la siguiente tabla aparecen unas normas generales encaminadas a prevenir y/o tratar la hipercolesterolemia.


Alimentación en enfermedades cardiovasculares: Aterosclerosis

La aterosclerosis es un proceso degenerativo del sistema vascular caracterizado por el endurecimiento, la pérdida de elasticidad y la formación de unos depósitos anormales en la capa más interna de las paredes arteriales (ateroma)

Las arterias con ateromas restringen el flujo de sangre a la diferentes partes de nuestro organismo. Si no se previene esta situación se puede acabar produciendo un coágulo de sangre, que bloqueará las arterias interrumpiendo totalmente el paso de sangre. Si esto sucede en las arterias que rodean el corazón aparecerán arritmias e insuficiencia cardíaca asociadas a infarto o angina de pecho. Si ocurre en las arterias responsables de hacer llegar la sangre al cerebro derivará en apoplejía y si se ven afectadas las arterias femorales aparecerá otro dolor en las piernas al caminar y fatiga.


Las causas de la aterosclerosis son múltiples y se pueden dar simultáneamente:
  • Hipertensión
  • Diabetes
  • Colesterol elevado
  • Disfunción renal
  • Exceso de consumo de sal y grasas saturadas
  • El tabaquismo
  • Cúmulo de tóxicos
Entre los síntomas más frecuentes se encuentra:
  • El dolor de pecho
  • La falta de respiración
  • Los mareos
  • Los calambres
  • Las ulceraciones en las piernas
  • La confusión mental
  • La falta de coordinación motriz
Consejos dietéticos para su prevención:
  • Una ingesta de calorías adecuada (normocalórica).
  • Una disminución en el consumo de grasas saturadas, hidrogenadas y colesterol.
  • La reducción de sal de mesa y alimentos ricos en sodio.
  • La reducción en el aporte de azúcares simples.
  • Un aporte adecuado de alimentos ricos en fibra.
  • El uso de aceite de oliva como principal fuente de grasas.
  • Evitar el aporte de proteínas ligadas a grasas (carnes grasas).
Evitar la carne roja ¿Por qué?

El consumo de carne roja se ha asociado a un mayor riesgo de enfermedades crónicas. Sin embargo, su relación con la mortalidad sigue siendo incierta.

Se ha estimado que sustituir una ración al día de carne roja por una ración al día de otros alimentos como: pescado, aves de corral, frutos secos, legumbres, productos lácteos bajos en grasa y cereales integrales; se asocia con un menor riesgo de mortalidad, entre un 7 y 19%.

Además, se ha estimado que el 9.3% de muertes en hombres y el 7.6% de muertes en mujeres en estas cohortes podrían haberse evitado al final del seguimiento si todas las personas consumían menos de media ración al día de carne roja (aproximadamente 42 g al día).

Finalmente un consumo de carne roja está asociado a un mayor riesgo de mortalidad total, por ECV y por cáncer. La sustitución de carne roja por otras fuentes de proteína saludable está asociado con un menor riesgo de mortalidad.

Y para conocer mejor la aterosclerosis os dejo un vídeo de National Geographic:


domingo, 15 de diciembre de 2013

Alimentación en caso de diarrea

Mi compañera Vanessa os habla de la importancia de la dieta en la diarrea aguda, pero en esta entrada nos centraremos en la diarrea y para haceros una breve diferenciación, la diarrea aguda ocasiona más de 2-3 deposiciones al día mientras que la diarrea ocasiona hasta 15-20 o más deposiciones fluidas diarias, en ocasiones abundantes. La duración de la diarrea aguda tiene una duración no mayor de una semana mientras que la diarrea puede variar de pocos días a varias semanas e incluso meses.

La diarrea se produce por aceleración del tránsito intestinal y la causa más frecuente de su aparición es la gastroenteritis viral, la intoxicación alimentaria y la diarrea del viajero.

También puede ser consecuencia de la toma de algunos medicamentos, especialmente antibióticos, laxantes que contienen magnesia y la quimioterapia para tratar el cáncer, los síndromes de malabsorción como la intolerancia a la lactosa, la enfermedad celíaca, las enfermedades intestinales inflamatorias como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn y el síndrome del intestino irritable.


Causas de la diarrea

Órganicas, por lesiones del intestino

  • Infecciosas: bacterianas, micóticas, víricas.
  • Parasitarias: protozoos, vermes.
  • Tóxicas: alimentarias.
  • Inflamaciones inespecíficas: colitis ulcerosa, diverticulitis, enteritis.
  • Postoperatorios.
Funcionales
  • Hipersecreción biliar.
  • Hiposecreción gástrica.
  • Psicosomáticas: por estrés, colon irritable.
  • Alergia inespecífica a ciertos alimentos.
  • Por absorción intestinal adecuada.
Por enfermedades extraintestinales
  • Nefrógenas: síndrome urémico.
  • Neurógenas: tumores cerebrales.
  • Endocrinas: diabetes, enfermedad de Addison.
  • Circulatorias: insuficiencia cardíaca, cirrosis hepática.
Principios generales de la dieta astringente:

A través de la dieta astringente pretendemos mantener la hidratación del enfermo, conseguir un óptimo estado de salud, disminuir el peso y aumentar el volumen fecal, mejorar la absorción de nutrientes y fluidos, mejorar la microbiota intestinal en caso de estar alterada y retrasar la velocidad del tránsito intestinal.

Orientaciones dietéticas:
  • Evitar la fibra vegetal insoluble (la fibra soluble presenta mayor viscosidad y es más fácilmente fermentada por las bacterias del colon, por lo que contribuye al mantenimiento y el desarrollo de la microbiota bacteriana y ayuda a controlar el número de deposiciones y su consistencia en episodios de diarrea).
  • Administrar las calorías totales del día en comidas poco abundantes (las cantidades elevadas estimulan el peristaltismo intestinal y dificultan la digestión).
  • Suprimir la leche por su contenido en lactosa y por tener una digestión prolongada. Se puede sustituir por yogures naturales bio, derivados lácteos líquidos con bífidus o queso fresco desnatado.
  • Suprimir cocciones como los guisos, los fritos, los embutidos y los salados que irritan la mucosa digestiva. Se aconsejan técnicas culinarias como el hervido, el horno, el microondas, al baño maría, a la brasa, al vapor, en papillote y el asado.
  • Eliminar las grasas, por ser de digestión prolongada.
  • Suprimir todo tipo de salsas ácidas (con vinagre o limón) y especias como la pimienta, el ajo molido, el pimentón picante o el tabasco.
  • Suprimir los estimulantes del reflejo gastrocólico y del peristaltismo como el café y los zumos azucarados de naranja u otros cítricos, chocolate y zanahoria, etc.
  • Evitar las temperaturas extremas y en especial la ingesta de líquidos fríos, la temperatura de los alimentos debe ser templada.
  • Las verduras y legumbres no se deben servir crudas, prepararlas en forma de puré, tamizadas o pasadas por el chino.
Ejemplo de dieta astringente:
  • Fase de dieta absoluta: en caso de síndrome diarreico agudo no se debe ingerir nada durante las primeras horas (de 6 a 25 horas) con reposición hidroelectrolítica (por vía oral o intravenosa).
  • Inicio de la dieta líquida: beber agua, agua de arroz (prepararla hirviendo durante unos 10 minutos arroz con zanahoria y un poco de sal), infusiones suaves, clados desgrasados, agua de manzana hervida, limonada natural, leche sin lactosa o una bebida de reposición electrolítica para evitar una deshidratación y reponer electrolitos.
  • Primera fase de dieta sólida: se introduce el arroz hervido o la sémola de arroz.
  • Continuación: se introducen cereales refinados, jamón cocido, pollo y pescado blanco o hervido, patatas hervidas y manzana hervida.
  • Última fase: se reintroducen lentamente la verdura y las hortalizas, más tarde la leche y dejar el café para más adelante.

sábado, 14 de diciembre de 2013

Alimentos para el estómago

Unas gotas de ácido clorhídrico son capaces de destruir cualquier tejido del organismo humano, provocando un intenso dolor y la muerte de las células que constituyen ese tejido. Sin embargo, la capa interna que recubre el estómago, llamada mucosa gástrica, es capaz de resistir la acción de dicho ácido durante toda la vida, sin resultar dañada.

El ácido clorhídrico, junto con la pepsina, es necesario para iniciar la digestión de los alimentos, especialmente de las proteínas.

Existe una auténtica barrera protectora, formada principalmente por mucosidad, que protege la capa interna del estómago. Del mantenimiento en buen estado de esa barrera defensiva, depende en buen grado la salud de este importante órgano.

La gastritis y la úlcera gastroduodenal son dos de las consecuencias más comunes de la alteración de la barrera mucosa del estómago.


Gastritis

Es la inflamación de la mucosa del estómago, causada casi siempre por hábitos alimentarios o por sustancias agresivas para el estómago, como estos:
  • Las bebidas alcohólicas en general y café.
  • Ciertos medicamentos, especialmente los antiinflamatorios como la aspirina.
  • Alimentos o bebidas demasiado calientes (como el té) o fríos (como la cerveza y los helados).
  • El tabaco: al fumar, la nicotina, los alquitranes y otras sustancias irritantes son disueltas en la saliva y pasan al estómago, pudiendo ser causa de gastritis.
Alimentación:

El tratamiento dietético de la gastritis requiere una alimentación blanda, suave y no irritante para el estómago. Resulta fundamental evitar todo aquello que pueda irritar la mucosa gástrica, así como el tabaco y la tensión nerviosa.

Medicación:

La medicación antiácida que habitualmente se percibe en caso de gastritis resulta poco efectiva si no se corrigen los hábitos dietéticos y los hábitos insanos.
  • Se debe aumentar la papa (patata), avena, arroz, tapioca, zanahoria, aguacate, calabaza, chucrut, chirimoya y manzana.
  • Se debe reducir o eliminar la cerveza, bebidas alcohólicas, bebidas estimulantes, café, refrescos, especias, marisco, carne, azúcares, helados y frutos cítricos.
Úlcera gastroduodenal

Es una pérdida de sustancia en la mucosa que recubre el interior del estómago o del comienzo del duodeno.

Causas:

Sus causas son múltiples, destacando las siguientes:
  • Exceso de ácido en el estómago.
  • Sustancias irritantes (especias, alcohol, café, bebidas carbónicas, aspirina, tabaco, etc.).
  • Ciertos microorganismos como el Helicobacter pylori, que pueden causar gastritis y ulceración en el estómago y duodeno.
  • Estrés o tensión nerviosa, que causan una vasoconstricción y un menor aporte de sangre a la mucosa del estómago, la cual queda así desprotegida.
Tratamiento:

En los últimos años, se ha demostrado que algunas de las recomendaciones tradicionales para el tratamiento de la úlcera gastroduodenal, carecen de fundamento; por ejemplo:
  • Que el consumo abundante de leche facilita la curación de la úlcera. Hoy se sabe que puede aumentar la acidez.
  • Que es preciso comer a menudo y poca cantidad: Esto somete al estómago a una estimulación casi permanente, que aumenta más la producción de ácido y resulta contraproducente en la curación de la úlcera. Tres comidas al día son preferibles a cinco o seis.
  • Que se debe evitar el consumo de fibra y de alimentos crudos: Si son bien masticados, protegen contra la úlcera.
  • Se debe aumentar la col, patata (papa), avena, tapioca, okra, chirimoya, aceites, miel, fibra, vitamina A y vitamina C.
  • Se debe reducir o eliminar: bebidas alcohólicas, café, especias, marisco, carne, leche y azúcar blando.
Hernia de hiato

Consiste en que la parte superior del estómago pasa hacia la cavidad torácica a través de un orificio o hiato que existe en el diafragma, por el que normalmente discurre el esófago.

Esta alteración anatómica impide que el esfínter o válvula que separa el esófago del estómago, cumpla su función de evitar el paso del contenido del estómago hacia el esófago.

Síntomas:

Las manifestaciones más común de la hernia de hiato es el reflujo hacia el esófago del contenido gástrico, que normalmente es muy ácido. Ese ácido ataca el esófago y produce la típica sensación de acidez en la boca del estómago, conocida como pirosis.

Alimentación:

El tratamiento dietético de la hernia de hiato consiste fundamentalmente en evitar:
  • Los alimentos que relajan aun más el esfínter esofágicos.
  • Los que estimulan la producción de ácido en el estómago.
Estilo de vida:

Una postura correcta que evite el aumento de presión en la parte superior del abdomen, así como la abstinencia del tabaco, contribuyen a evitar la progresión de la hernia de hiato y de la inflamación del esófago que la acompaña.
  • Se debe aumentar la patata (papa), zanahoria, algas y granada.
  • Se debe reducir o eliminar las bebidas alcohólicas, vino, café, especias, chocolate, grasa total y leche.


jueves, 12 de diciembre de 2013

La dieta mediterránea

La alimentación de los pueblos de la cuenca de Mediterránea, Grecia, Italia, España, Portugal, basada en la austeridad y los alientos autóctonos, se propone actualmente como modelo de dieta sabrosa, equilibrada y saludable. Insertada en una cultura y un modo de vivir diferente, propicia el disfrute de la vida y potencia la salud y el bienestar.

Comparando los países del área mediterránea con los de Europa central y del Norte, la dieta mediterránea se relaciona con el menor porcentaje de enfermedad cardiovascular y de cáncer que tienen los primeros. El estudio de los siete países reveló la relación directa entre los niveles de colesterol sanguíneos y la incidencia de infarto de miocardio, y entre la cantidad de grasas saturadas y los niveles de colesterol, así como la protección de los ácidos grasos insaturados en el riesgo de obstrucción de las arterias coronarias.

El Decálogo Europeo Contra el Cáncer contiene dos puntos relativos a la alimentación y que responden a la dieta mediterránea:

  • Coma frecuentemente frutas, verduras frescas y cereales, con alto contenido en fibra.
  • Evite el exceso de peso y limite el consumo de grasas.
El aceite de oliva, el más utilizado en la dieta mediterránea, es la clave de sus bondades y progresivamente se está considerando una medicina natural. Contiene un 80% de ácido oleico (monoinsaturado), un 13% de ácidos grasos saturados y un 7% de ácidos grasos poliinsaturados.

El aceite de oliva da más sabor a la comida, es colerético y colagogo y resistente a la oxidación soportando mejor altas temperaturas de fritura (200ºC) que los aceites de semillas. El preferido es el aceite de oliva virgen de primer prensado en frío.

El pescado, elemento básico en la alimentación de los esquimales de Groenlandia, era el factor responsable de la casi nula incidencia de enfermedades cardiovasculares que tenían. Los ácidos poliinsaturados de la seria omega-3, abundantes en los pescados grasos (pescados azules presentes en la dieta mediterránea), determinan muy bajos niveles de lipoproteinas de baja densidad (LDL), además de tener acción antiagregante, vasodilatadora y antiinflamatoria.

Las frutas,, legumbres, verduras, hortalizas, pastas al dente y cereales integrales son básicos en la alimentación mediterránea. Son alimentos de bajo índice glucémico (la glucosa se libera paulatinamente en la corriente sanguínea), ricos en fibra (limita y retarda la absorción de la glucosa y el colesterol). La forma de vida actual, más acelerada y con menos tiempo para disfrutar de la comida, se suma a la presión publicitaria de las industrias alimentarias y da lugar a que la población más joven sustituya en parte la dieta tradicional por la dieta anglosajona, más cómoda y rápida, pero menos saludable.


Importancia de la alimentación y su relación con la salud:

El nivel de salud-enfermedad de un país o región va ligado a múltiples factores: el estilo de vida (actividad física, estrés, tabaco, alcohol), patrones alimentarios y susceptibilidad individual o tendencia genética de las personas.

Los hábitos alimentarios, a lo largo de la vida, pueden modelar la calidad e incluso la duración de la misma, como factor determinante en la prevención y en la curación de las enfermedades. Cada vez es mayor el interés por saber qué alimentos debemos tomar y en qué cantidad, ara asegurrnos una alimentación que favorezca nuestra salud, sin dejarse influir por la publicidad consumista, la propaganda pseudocientífica  o los viejos y erróneos conceptos al abrigo de la tradición.

Hay muchas formas de alimentarse pero solo una de nutrirse, y todas son buenas si aportan al organismo los nutrientes necesarios. La cultura de cada pueblo ha desarrollado una gastronomía propia, fruto de la sabiduría de muchas generaciones, acorde con sus características, gustos, costumbres y posibilidades. La importancia de la alimentación viene dada porque satisface una necesidad básica del ser humano, para la formación y conservación de la vida.

Un buen estado de nutrición es el resultado del equilibrio entre el ingreso y el gasto de nutrientes. Está directamente relacionado con un completo estado de salud físico, mental y social, así como con la prevención de enfermedades. Socialmente es un medio para mejorar la productividad, el desarrollo económico y el bienestar de la población. Además, comer es un placer "de todos los tiempos y todas las edades, el último que nos queda cuanto todos los demás nos han abandonado" y favorece las relaciones sociales.

Y para saber más os dejo este vídeo de la dieta mediterránea y sus beneficios:


miércoles, 11 de diciembre de 2013

Dieta en el trasplante renal

En el periodo pretasplante, la dieta, el estilo de vida, la actividad física y el uso de medicamentos pueden ayudar a la corrección o mejoramiento de las complicaciones metabólicas que se pueden ayudar a la corrección o mejoramiento de las complicaciones metabólicas que se pueden presentar en dicho periodo, en especial, en estados de desnutrición, obesidad, hiperlipidemia, hipertrigliceridemia, hipercalcemia, hipertensión u osteodistrofia renal, ya que la presencia de éstas alteraciones en el paciente pretrasplante son predictoras de complicaciones metabólicas en el postrasplante.

En el período de postrasplante inmediato (4-6 semanas tras el trasplante) los medicamentos inmunosupresores y las altas dosis de corticoides contribuyen al catabolismo proteico de estos enfermos, a la pérdida de masa muscular y aumento de la infecciones y complicaciones con la herida quirúrgica.

Por ello, los objetivos serán los siguientes: aumentar el consumo de proteínas y calorías para contrarrestar el catabolismo proteico, mejorar la cicatrización de la herida quirúrgica, prevención de infecciones debido a que por la terapia inmunosupresora están más predispuestos a contagios oportunistas y al rechazo agudo (la gran preocupación en esta fase).



Características generales. Periodo postrasplante:

El paciente trasplantado presenta problemas nutritivos relacionados entre sí y por el nivel de la terapia esteroidea:

  • Obesidad: por el aumento de la ingesta alimentaria (menos restricciones, más apetito y bienestar tras el trasplante exitoso), sedentarismo, aumento del depósito de grasa por el uso de dosis altas de corticoesteroides, mejora de la anemia, presencia de enfermedad ósea que puede limitar su actividad física y disminuir el gasto energético. La obesidad influye en la enfermedad coronaria, en los lípidos sérico, eleva la presión arterial, predispone a la aparición de diabetes y dificulta la rehabilitación física.
  • Tendencia a la hiperlipoproteinemia: apareciendo hipercolesterolemia en un 77% de los casos e hipertrigliceridemia en un 44%. Los niveles bajos de HDL e hipertrigliceridemia son los principales predisponentes de enfermedad cardiovascular en estos pacientes.
  • Diabetes: tienen tendencia a desarrollarla como consecuencia de la terapia con ciclosporina y a la obesidad.
  • Hipertensión: pueden sufrir hipertensión si antes del trasplante eran personas hipertensas, así como también por recidiva de la enfermedad renal primaria, rechazo o crónico, estenosis de la arterial del injerto, terapia inmunosupresora (corticosteroides y ciclosporina), obesidad y dieta con exceso de sodio.
Los objetivos nutricionales se dirigen a:
  • Mantener las reservas proteicas viscerales.
  • Promover la cicatrización de las heridas.
  • Prevenir las infecciones.
  • Controlar el aporte calórico (obesidad)
  • Controlar el aporte lipídico (hiperlipoproteinemia).
  • Dieta de protección gástrica.
  • Alcanzar y mantener un buen estado nutricional.
  • Prevenir o mejorar la enfermedad ósea (osteoporosis).
  • Dar educación nutricional al paciente y su familia.
  • Promover la importancia de la actividad física permanente.

martes, 10 de diciembre de 2013

Dieta en la enfermedad renal crónica

La dieta para pacientes con enfermedad renal tiene por objetivo reducir la toxicidad urémica, retasar la progresión de la afección y revenir la desnutrición.

La finalidad de las recomendaciones dietéticas en la ER es diferente en las fases precoces que en las avanzadas, y en el paciente con tratamiento sustitutivo.

En las fases precoces, lo que se intenta es evitar aquellos factores que aceleran la evolución de la enfermedad renal. Una restricción proteica parece mejorar la evolución de la enfermedad. Para evitar la desnutrición se recomienda ingerir proteínas de alto valor biológico (carne o pescado). Asimismo, no debe reducirse en exceso la ingesta de agua y sal, ya que puede favorecer cierto grado de deshidratación que repercute negativamente en la evolución de la IR. En este estado la restricción de potasio y la utilización de quelantes de fósforo que disminuyen su absorción no es necesaria.

En las fases más avanzadas de la enfermedad, además de intentar retrasar su evolución, es importante prevenir la aparición de síntomas urémicos, y sobre todo evitar transgresiones que puedan pones al paciente en situación de riesgo (edema agudo de pulmón por exceso de líquidos y sal, arritmias por aumento del potasio  sanguíneo, etc.). En esta fase, además de reducir la ingesta proteica, se debe vigilar muy estrechamente el aporte de agua y sal. Se tendrá cuidado con los alimentos ricos en potasio y es necesario utilizar quelantes de fósforo (carbonato cálcico) para controlar la enfermedad ósea. Sobre todo en niños, aunque también parece ser beneficioso en adultos, se debe controlar la acidosis manteniendo el bicarbonato > 20 mEq/L. Los aportes de hierro, complejo vitamínico B y ácido fólico parecen necesarios en esta fase.


Composición de la dieta:

Es conveniente que realice 4 comidas al día, con una escasa cantidad de proteínas pero con una adecuada ingesta de calorías (energía), para lo cual deberá realizar: Desayuno, comida, merienda y cena, o bien, desayuno, almuerzo, comida y cena.

Los alimentos que se incluyen dentro de cada grupo (carne, pescado, huevo, pan y galletas, arroz, verdura y leche) pueden ser cambiados por otros según los gustos de cada uno, pero respetando más o menos las cantidades diarias que se recomiendan.

La dieta no es rígida, puede ser variada dependiendo de los gustos personales y de su imaginación. Únicamente se debe tomar conciencia de qué alimentos llevan más proteínas (como la carne, pescado, leche y huevos), potasio y fósforo para reducirlos en su dieta.

A veces, un alimento contiene una cantidad de potasio poco recomendada para su ingesta pero si podemos quitar potasio de esos alimentos se podrán tomar con seguridad.

Técnicas para bajar el potasio de los alimentos:

  • Dejar 12 horas en remojo y cambiar varias veces el agua, la verdura y la patata antes de cocinarla.
  • Doble cocción: hervir con abundante agua y cambar por agua nueva durante la cocción.
  • No aprovechar los caldos sobrantes de cocer las verduras para hacer guisados de carne o pescado.
  • Tomar las frutas en compota o en almíbar. En este último caso no ingerir el almíbar.
  • No emplear sopas de sobre ni caldos de carne o pescado.
  • No tomar alimentos precocinados como croquetas, canelones, pizzas, lasañas...
Inicialmente deberá pesar todos los alimentos para así ajustarlos a las cantidades recomendadas. Más adelante, a medida que se vayan acostumbrando a la cantidad a tomar, se podrán sustituir por medidas a ojo para no vovler excesivamente complicada la tarea de comer.

No debe abusar de ningún alimento. La mejor dieta es la dieta variada que no se centra en ningún alimento en particular.

Los alimentos pueden ser preparados a la plancha, al vapor previo remojo, brasa, parrilla, doble cocción y moderadamente fritos, guisados o estofados, asados y no aconsejamos los salazones, ahumados, enlatadas o conservas. Para volverlos más sabrosos puede añadirse una pizca de especias o añadir hierbas aromáticas.

Y aquí os dejo un vídeo en el que podéis informaros más ampliamente de la dieta en la enfermedad renal crónica.


lunes, 9 de diciembre de 2013

Alimentación en la enfermedad de Alzheimer

Las demencias degenerativas están asociadas a la atrofia y a la involución patológica del sistema nervisos centra, siendo la más frecuente la enfermedad de Alzheimer (del 50% al 80%).

Se caracteriza por una destrucción progresiva de las neuronas del córtex cerebral con una disminución de los neurotransmisores que afecta a las funciones mentales como la memoria, concentración, orientación, afectividad, lenguaje, comportamiento y motricidad en sus últimas fases.

Ya en los estadios más avanzados el enfermo olvida el acto de hablar y de alimentarse.


¿Cómo debe ser la dieta del enfermo de Alzheimer?

En enfermo a causa de los trastornos emocionales suele sufrir anorexia, que repercute en la pérdida involuntaria de peso y de masa muscular.

En fases intermedias se produce una etapa de agitación que en función de su intensidad requerirá un aporte extra de energía de hasta 600 kcal diarias.

Ya en las fases más avanzadas el enfermo pierde toda su autonomía y requiere necesariamente asistencia para el acto de alimentarse, llega incluso a no reconocer la comida, no sabe masticar ni tragar (esto provoca riesgo de pérdida de comida fuera de la boca, de atragantamiento y de aspiración) y requiere alimentación artificial.

Una alimentación suficiente en energía y en nutrientes mejorará la calidad de vida del anciano. Si no se consigue, el enfermo deberá tomar suplementos nutricionales para completar la dieta o incluso, será necesaria la nutrición enteral.

Recomendaciones prácticas para facilitar la alimentación al enfermo de Alzheimer.

  • Procurar no incapacitar al enfermo en todos los aspectos relacionados con la alimentación (comprar, poner la mesa, cocinar), aunque no pueda prepararse  todas las comidas seguro que puede participar en alguno de los procesos (por ejemplo, dejar las instrucciones de las comidas por escrito para que lo haga solo).
  • Hay que favorecer todo lo posible que coma y beba sólo, facilitándole los utensilios y manteniendo sus hábitos.
  • Crear rutinas alimentarias para maximizar su participación y orientación, por ejemplo fijar horarios y un espacio para comer.
  • Ofrecer alimentos que sean fáciles de preparar, de llevar a la boca de masticar y de tragar (blandos, en pequeñas cantidades, cortados en trocitos o picados. Se aconsejan los alimentos que se pueda comer con las manos (croquetas, empanadillas, albóndigas, etc.).
  • Elaborar purés y cremas Turmix, procurando que no queden grumos, partes sin triturar, espinas o pequeños huesos que podrían producir ahogo y atragantamiento. Se puede facilitar el biberón para facilitar la ingesta.
  • Se pueden ofrecer triturados comerciales con textura modificada, son muy higiénicos y de fácil preparación.
  • Adaptar la consistencia de los alimentos a las posibilidades de masticación.
  • Se aconseja beber agua fría o bebidas con gas y durante la comida (espesar el líquido si es necesario) para activar el reflejo de deglución.
  • Inclinar la cabeza del enfermo hacia abajo en el momento de tragar ya que facilita la elevación laríngea.
  • Es aconsejable realizar los movimientos de apertura de boca y masticación para que el enfermo los imite.
  • Si acumula comida en la boca, ofrecer alimentos jugosos de consistencia gelatinosa.
  • Adaptar las instalaciones del enfermo para que sean más seguras (productos tóxicos, gas, electricidad,...).
  • Mantener una extremada higiene bucal y vigilar el estado de las encías. Las lesiones en la boca provocadas por úlceras, enfermedades de las encías, prótesis en mal estado, etc. pueden provocar que el enfermo se niegue a comer.
Si te parece interesante y quieres saber más sobre la comida y la enfermedad de Alzheimer os dejo el siguiente enlace para que le echéis un vistazo completado con este pdf.

Medidas para combatir el estreñimiento

No se trata de una enfermedad, es un síntoma que ocasiona molestias a las personas que lo sufren.

El estreñimiento es un trastorno relacionado con el aparato digestivo en el que se genera una retención de las materias fecales. La evacuación de las heces resulta escasa, una infrecuente o dificultosa para la persona, que suele presentar falta de ganas de defecar o bien una sensación de vaciamiento incompleto.

Se considera normal desde una deposición cada 2 días hasta 2-3 deposiciones por día.

Las personas que lo padecen se ven afectadas en la evacuación dolor de espalda y de la cabeza, fatiga, sensación de hinchazón abdominal (gases y flatulencias) y heces duras y escasas.

Las personas de edad avanzada se ven afectadas por el estreñimiento por la disminución  del ejercicio físico diario (algunos están encamados), por la ingesta insuficiente de fibra dietética (la pérdida de piezas dentarias puede dificultar la masticación de fruta y ensaladas) y por la ingesta insuficiente de líquidos.

¿Qué causa estreñimiento?
  • Malos hábitos (no prestar atención a la urgencia de defecar o hacerlo sin dedicar el tiempo necesario).
  • Debilidad de los músculos de la pared abdominal y del suelo de la pelvis que intervienen en la defecación.
  • Dieta pobre en alimentos ricos en fibra como las frutas, las verduras, las legumbres y los cereales integrales e ingesta insuficiente de líquido.
  • Falta de ejercicio físico, este realizado de forma regular contribuye a aligerar el tránsito intestinal.
  • Factores psicológicos (estrés).
  • Ingesta de ciertos medicamentos com ola morfina, codeína, ansiolíticos, antidepresivos, antihipertensivos, los suplementos de calcio y de hierro, diuréticos, etc.
  • Otras enfermedades como la diabetes, Parkinson, depresión esclerosis múltiple, secuela de la trombosis cerebral, demencia, etc.
  • Secundario a otras enfermedades como las fisuras anales (heridas producidas en la piel que circunda en el ano al evacuar) o las hemorroides (venas dilatadas que aparecen en el ano cuando una persona tiene que realizar un esfuerzo excesivo para defecar) y los fecalomas (las heces se acumulan y se compactan tanto que el reflejo natural evacuatorio resulta insuficiente y la debilidad de la musculatura abdominal impide expulsarlas, por lo que es necesario realizar un tratamiento que las ablande).
¿Cómo se puede mejorar el ritmo intestinal?

En primer lugar se debe modificar o adaptar la dieta:
  • Beber más líquidos, más de 2 litros al día.
  • Tomar más alimentos ricos en fibra como fruta, verdura, frutos secos, pan integral y otros cereales completos.
  • Limitar los alimentos que no tienen fibra o que endurecen las heces como el azúcar, los caramelos, los quesos curados o el arroz.
Trucos que pueden ayudar
  • Tomar un vaso de agua tibia en ayunas.
  • Beber un café en ayunas.
  • Zumo de naranja en ayunas.
  • Dos o tres ciruelas o kiwis en ayunas.
  • Tomar agua tibia con limón.
En segundo lugar el aumento del ejercicio físico:
  • Hacer ejercicio físico regular.
  • Hacer ejercicio físico de los músculos abdominales.
Por último, las medidas generales:
  • No se debe nunca ignorar el reflejo de defecar, la retención de este reflejo suele causar su desaparición y crear un estreñimiento crónico. Hay que establecer un horario fijo para defecar y hacerlo sin prisas (las prisas o el cambio frecuente de lugares suelen suprimir el reflejo de la evacuación).
Cuando ninguna de las medidas mencionadas mejora el estreñimiento se debe recurrir a los laxantes, siempre bajo consejo médico para evitar complicaciones. Entre estos se encuentran los laxantes salinos, formadores de masa, irritantes y preparados de uso rectal.

Los laxantes salinos retienen agua en el lumen intestinal incrementando la presión, y eso suaviza las deposiciones. Pueden resultar perjudiciales si la función renal está alterada (contienen magnesio que se absorbe y pasa a la circulación general).

Los formadores de masa actúan absorbiendo agua e hinchándose en el interior del intestino, lo que ablanda las heces y estimula los movimientos del colon. Pueden llegar a causar obstrucción intestinal si no se toman con abundantes líquidos (esto puede ser de ser un inconveniente en ancianos debilitados o en personas encamadas, con sensación de sed reducida o para las personas que tengan restringida la toma de líquidos).

Suelen producir flatulencias y los diabéticos deben tener en cuenta su contenido en hidratos de carbono antes de tomarlos.

Los laxantes irritantes o estimulantes son útiles en casos de estreñimiento pasajero ya que su efecto es rápido pero no cuando este es crónico ya que alteran la motilidad del intestino.

Los preparados de uso rectal son supositorios de glicerina, consiguen una distribución a todo el organismo a través de su absorción rectal. Su aplicación relaja el esfínter y permite expulsar la materia fecal acumulada en la ampolla rectal.

A continuación os dejo este pdf con las características que deben tener las heces.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Consejos generales para el diseño de una dieta

La elaboración de una dieta se aprende solo con la práctica. Cuanto más dietas se elaboran más conocimientos y trucos se van adquiriendo que facilita el diseño rápido de una dieta. Los siguientes pasos ayudan a la hora de diseñar una dieta.
  1. Establecer el valor calórico total (VCT) de la dieta.
  2. Determinar el porcentaje y la cantidad de macro-micronutrientes con respecto a las calorías totales.
  3. Calcular la energía y macronutrientes de los alimentos que interesan para la dieta.
  4. Combinar de forma adecuada los alimentos que se van a introducir en un plato.
  5. Combinar los platos para componer un menú.
  6. Combinar los menús para elaborar la dieta.
La rueda de los alimentos (EDALNU): grupos 1 (cerelaes) y 2 (aceites): energéticos; grupos 3 (carnes) y 4 (lácteos): plásticos; grupos 5 (patatas, legumbres) y 6 (frutas): reguladores
Combinar de forma adecuada los alimentos que se van a introducir en un plato

Es conveniente mantener platos habituales o típicos dentro de los menús de la dieta. Esto tiene las siguientes ventajas:
  • Es más práctico para la persona que realiza la dieta. Los platos estrafalarios no gustan, son difíciles de preparar y/o necesitan una explicación de elaboración del plato.
  • Es más fácil para la persona que calibra o diseña la dieta. Los platos habituales o típicos aparecen en cualquier libro de cocina, lo cual nos facilita los ingredientes necesarios.

Con unos conocimientos básicos de gastronomía se pueden calcular platos idóneos perfectamente adaptados a la dieta.

Otro aspecto a tener en cuenta son las cantidades. Existen listados con las cantidades por ración habitual, es muy recomendable aprender de memoria algunas de estas cantidades estándar, sobre todo los productos más frecuentes en una dieta.

Combinar los platos para componer un menú

Es importante que los menús de una dieta formen un conjunto. Hay que evitar la repetición de os alimentos en los platos del menú, por ejemplo: primer plato huevo escalfado, segundo plato tortilla de patata y postre flan. Otro aspecto a tener en cuenta es la relación de la cantidad de alimento en un menú. En el menú aparece la cantidad de aceite permitido para consumir, no la cantidad para cocinar. Si ponemos en un menú de primer plato una ensalada y de segundo un filete de pollo empanado (150 g) con patatas fritas (50 g), no podemos poner 20 ml de aceite de oliva porque es inferior a la cantidad de aceite que va a consumir. La ensalada se aliña con aproximadamente 10 ml de aceite, el pollo empanado y las patatas fritas el 10% del peso: 15 + 5 = 20 + 10 = 30 ml de aceite de oliva.

Combinar los menús para elaborar la dieta

Igual a lo explicado en el apartado anterior tenemos que evitar la repetición de menús en la dieta. Sobre todo para la comida y la cena; el desayuno, la media mañana y la merienda suelen variar poco a lo largo de una semana. Es importante que la dieta sea apetitosa y al gusto de la persona que la va a realizar.

A continuación unas consideraciones a tener en cuenta a la hora de elaborar una dieta:
  1. No utilizar decimales en el cálculo de una dieta.
  2. Cuando calculamos una dieta nunca saldrá exacta, siempre hay que realizar unos pequeños reajustes en cantidad o distribución de alimentos.
  3. La importancia de equivalencias para ajustar todavía más al gusto de la persona que va hacer la dieta.
  4. Calcular la dieta siempre con alimentos crudos.
  5. Calcular la media de siete días para confirmar que el aporte calórico sea el mismo.

Alimentación en enfermedades cardiovasculares: hipercolesterolemia

El colesterol es una grasa que se encuentra en ciertos alimentos de origen animal como las carnes, lácteos enteros, huevos y mariscos y que además, también fabrica nuestro organismo en el hígado (es necesario para la síntesis de tejidos, hormonas, vitaminas, etc., aunque su exceso es nocivo para la salud).

El colesterol en sangre se transporta de dos maneras diferentes, a través de lipoproteínas de alta densidad -HDL (colesterol bueno) y lipoproteínas de baja densidad LDL (colesterol malo).


Para aumentar el HDL-colesterol se recomienda dejar de fumar, mantener un peso saludable y practicar ejercicio físico regular y para disminuir el LDL-colesterol se recomienda disminuir la ingesta de alimentos ricos en grasa saturada y colesterol y mantener un peso saludable.

A continuación aparecen los nivele de colesterol en sangre aconsejados:


El consumo de colesterol diario debe ser inferior a 300mg.

Consejos dietéticos para su prevención:
  • Mantener un peso adecuado y en caso de sobrepeso u obesidad se debe iniciar una dieta de adelgazamiento.
  • La realización de ejercicio físico regular en función de las posibilidades es imprescindible para mantener un buen estado de salud.
  • La alimentación debe ser equilibrada, saludable y variada.
  • Utilizar técnicas culinarias sencillas y bajas en grasa como el papillote, el horno, la plancha, hervido o al vapor y evitar los empanados, rebozados, fritos, estofados, etc.
  • Tomar los lácteos desnatados.
  • Evitar las grasas saturadas procedentes de carnes grasas (cordero, embutidos, vísceras, algunas partes del cerdo,...). Optar por las carnes más magras y eliminar siempre la grasa visible.
  • Al preparar caldos con huesos o carne grasa o tocino se debe desgrasar antes de su consumo, eliminado la capa de grasa formada después de que se ha dejado enfriar.
  • Utilizar siempre aceite de oliva.
  • No consumir más de tres yemas de huevo a la semana, aunque se pueden tomar las claras que se quieran.
  • Los helados, la bollería y la pastelería industrial contienen mucha grasa saturada.
  • Leer el etiquetado de los alimentos para conocer que tipo de grasa han sido utilizadas para su elaboración. Si en algún momento aparece elaborado con grasa vegetal sin que se especifique de qué tipo, seguramente sea un proceso elaborado con aceite de coco o palma, de origen vegetal pero saturado.
  • Consumir 3 veces a la semana pescado azul como sardinas, atún, boquerón, caballa o salmón.
  • Las frutas, verduras y hortalizas, legumbres y cereales no están restringidas, aunque se deben limitar en caso de padecer enfermedades como la obesidad o la diabetes.
  • No consumir alcohol. Si se toma vino y no está prohibido por el médico por cualquier razón, no se debe superar los 100 cc por comida, o lo que es lo mismo, menos de medio vaso de agua.

Malnutrición

Resulta contradictorio que a pesar del avance en los medios de producción de los países desarrollados y la abundancia de alimentos, un parte de la población sufre y muere de "hambre". Entre las enfermedades derivadas de un déficit de aporte nutritivo, destaca por su incidencia y por la mortalidad que provoca, la desnutrición. Aunque especialmente está presente en los países subdesarrollados, desde hace unos años, ha adquirido una relevancia especial dentro de la población hospitalaria, al demostrar de forma clara su efecto negativo en los índices de morbi-mortalidad.

Es verdad que cada vez se va dando más importancia al hecho de la nutrición en los paciente, pero es un hecho que la malnutrición continúa en cotas altas, debido a la falta de utilización de terapias nutricionales convenientes, y de adecuadas técnicas de valoración nutricional.

La malnutrición se diagnostica mediante la valoración antropométrica y bioquímica. El tratamiento debe iniciarse, una vez que se ha valorado y clasificado. La malnutrición puede clasificarse atendiendo a criterios de tipo etiológico (primaria o secundaria), de intensidad (leve, moderada y grave) y finalmente a criterios clínicos que es la más útil en la práctica diaria.

Causas de malnutrición

El organismo humano necesita del aporte diario de sustancias energéticas y plásticas que le permitan realizar sus funciones vitales y mantener la vida. La única forma de conseguirlo es por medio de los alimentos. Es por ello que la causa de la desnutrición es un balance inadecuado entre el ingreso y el gasto de energía y nutrientes.

Las causas de malnutrición son variadas y progresivas, constituyendo un esquema paulatino de deficiencias nutricionales:

  • La alimentación insuficiente y/o malabsorción y/o disminución del aprovechamiento y/o transporte defectuosos en el organismo y/o aumento de la excreción y/o incremento de las necesidades lleva consigo: Una concentración de la concentración tisular de los nutrientes, lo que conlleva anomalías bioquímicas, que denotan el grado de desnutrición. Cuando en un individuo se dan las circunstancias A, B y C, aparecen los síntomas clínicos. Estos ya son perceptibles a simple vista y denotan que se ha pasado por alto, alguno de los apartados anteriores. En este grupo ya es urgente la terapia nutricional.
El personal de enfermería debe ser consciente de que cuando atiende a un paciente con una patología que conlleva alguno de los signos incluido en el apartado A, se corre el riesgo de que se sucedan cada uno de los apartados posteriores. Por ello, ha de permanecer alerta y saber identificarlos a tiempo.

Entre los mecanismos que pueden hacer aparecer una malnutrición cabe citar la dificultad o incapacidad para ingerir alimentos, digerirlos, asimilarlos, eliminar los productos de desecho y metabolizar los nutrientes asimilados.

Personas con riesgo de desnutrición:

Podemos enumerar un listado de características que hacen a un sujeto subsidiario de malnutrición:
  • Enfermos con patologías crónicas y anorexizantes con disturbios metabólicos.
  • Personas con enfermedades agudas con grandes pérdidas energéticas. (Politraumatismos, sepsis, grandes quemados, cirugía mayor).
  • Enfermedades cuya característica es la malabsorción. (E. de Crohn, colitis ulcerosa, síndrome del intestino corto...).
  • Miembros de grupos sociales marginales (drogadictos, alcohólicos crónicos).
  • Miembros de grupos sociales marginados (ancianos que viven solos).
Tratamiento de la malnutrición:

Una vez valorados todos los parámetros que nos indican que existe un estado de malnutrición o desnutrición, se debe actuar mediante recomendaciones dietéticas o insaturando una terapia con nutrición artificial.

Lo que nunca ha de pasarse por alto es el hecho de nutrir, ya que las consecuencias de la desnutrición, en muchos casos, van más lejos de lo previsible.



sábado, 7 de diciembre de 2013

Alimentación en enfermedades cardiovasculares: hipertensión arterial

La hipertensión arterial es un factor de riesgo de trastornos coronarios. A menudo está relacionada con un desorden alimentario, un exceso de peso, un abuso de tóxicos como el tabaco o el alcohol, estrés, falta de descanso y trabajo excesivo aunque hay situaciones especiales que cursan con alta presión sanguínea como las infecciones agudas (amigdalitis, escarlatina, nefritis, etc.)

Un adulto sano tiene de presión arterial sistólica máxima (valor máximo de la tensión arterial en sístole cuando el corazón late) de 140 mmHg y diastólica mínima (valor mínimo de la tensión arterial cuando el corazón está en diástole o entre latidos cardíacos) de 90 mmHg.

Hablamos de hipertensión cuando la presión sistólica supera los 160 mmHg y la diastólica supera los 95 mmHg (hipertensión leve), 105 mmHg (hipertensión media) y 115 mmHg hipertensión seria).

Los síntomas más frecuentes son mareos, pesadez de cabeza, zumbidos en los oídos y sofocos en la cara. Su mal control puede originar apoplejía, un ataque renal y lesiones oculares.

¿Qué alimentos estás permitidos y qué otros se deben evitar?

Esta patología mejora con la restricción de sodio. Este mineral lo aportamos a través de los diferentes alimentos, a través de la sal de adición (el cloruro sódico que añadimos a la hora de cocinar o aderezar) y de algunos medicamentos como la aspirina o la penicilina.

Las recomendaciones diarias estiman entre 2000 y 4000 mg diarios, aunque en la alimentación actual consumimos de 3900 hasta 5900 mg diarios (cantidad excesiva)

A continuación parecen los alimentos permitidos y desaconsejados para mantener estable la tensión arterial:


Consejos para disminuir la tensión arterial:
  • Mantener un peso saludable.
  • Moderar el consumo de alimentos ricos en sodio y la sal de mesa.
  • Realizar ejercicio de manera regular.
  • Dejar de fumar.
  • Moderar el consumo de alcohol.
  • Aumentar el consumo de frutas, verduras y hortalizas.
  • Beber abundante agua.
  • Para dar sabor a los platos utilizar especias y hierbas aromáticas.

Nutrición en situaciones patológicas: SIDA

El Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida es una infección vírica crónica producido por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), acompañado de un deterioro progresivo del sistema inmunitario, que da lugar a graves infecciones oportunistas. Éstas son infecciones ocasionadas por microorganismos habituales en nuestro entorno que generalmente no causan enfermedades, excepto en situaciones de inmunodepresión.

La alimentación contribuye al buen funcionamiento del sistema inmunológico. Mantener unos hábitos alimentarios correctos es fundamental para nuestra salud en general y más aún si vivimos con el VIH, que puede deteriorar el sistema de defensa del organismo. Durante la evolución habitual de la infección por VIH se pueden pasar momentos en que resulta difícil alimentarse adecuadamente y con normalidad, a veces por fata de apetito cuando se tiene fiebre, o por olor al masticar o al tragar, por los habituales espisodios de diarrea o por otras causas relacionadas con el VIH o con sus tratamientos.

Es importante saber que los alimentos pueden contener microorganismos (bacterias, parásitos, etc.) potencialemnte peligrosos para una persona con un sistema de defensas comprometido y que pueden ser causa de enfermedades como la toxoplasmosis, la salmonelosis, u otras variadas infecciones intestinales.

Requerimientos nutricionales:

  • Agua:
Se recomienda beber de 2 a 3 litros diarios, y aumentar aún más su ingesta durante los procesos febriles o los episodios de diarrea. Algunos fármacos empleados contra el VIH como el Indinavir (Crixivan), exigen que se preste, si cabe mayor atención a la ingesta suficiente de líquidos, para reducri el riesgo de daño en el riñón.
  • Energía, hidratos de carbono, lípidos y proteínas:
Las recomendaciones son las mismas que para una persona sana. Sin embargo en situaciones de necesidades metabólicas aumentadas como infecciones y fiebre habrá que aumentar las calorías que se consuman en forma de hidratos de carbono y proteínas para prevenir la desnutrición.
  • Vitaminas y minerales:
Se deben tomar las mismas cantidades que en personas sanas. Una dieta equilibrada permite ingerir las cantidades diarias recomendadas de todas ellas. En caso de estados infecciosos y fiebre, debe aumentarse la ingesta, o tomar suplementos multivitamínicos.


Una dieta modelo debe contener:
  • Para desayunar:
Una ración de fruta (pieza de fruta de 130 gr.)
Una ración de galletas, pan, o bollería (50 - 80 gr.)
Ración de charcutería, pescado en aceite, queso (ración es igual a 60 - 65 gr.), aceite de oliva 10 cc y/o mermelada (20 gr.)
1 ración de Leche (200 cc)
  • Para comer:
1 ración de arroz (60 - 80 gr), pasta (60 - 80 gr), legumbre (50 - 80 gr), o patata (250 - 400 gr.)
1 ración de carne de pollo, ternera, buey (100 - 110 gr.) o pescado (120 - 130 gr.)
Ración de verdura como guarnición vegetal (150 - 175 gr.)
1 ración de fruta como ensalada verde, fruta fresca o ambas (130 gr.)
Ración de postre lácteo: yogures, requesón (60 - 80 gr.)
Ración pan, pasta, arroz, patatas o legumbres (50 - 80 gr)
  • Para merendar:
1 ración de galletas, pan o cereales y 1 ración de lácteos igualmente distribuida que en el desayuno.
  • Para cenar:
Ración de verduras (100 - 150 gr.) + ración de patata, pasta o pan (50 - 80 gr.)
1 ración de carne o pescado al igual que en la comida.
Ración de verdura verde.
Ración de fruta que podrá cambiar por postre lácteo.
Ración de pan (25 - 40 gr.)

Aceite para todo el día 50 cc.

Y para finalizar os dejo el siguiente Power Point de medidas higiénicas en la alimentación:




viernes, 6 de diciembre de 2013

Errores en los hábitos alimentarios

Los errores más frecuentes en los hábitos alimentarios y que tenemos que modificar para seguir una dieta que favorezca una mayor longevidad con una adecuada calidad de vida son:


No consumir suficientes frutas y verduras

Las frutas y verduras son nuestra principal fuente de vitaminas, minerales y fibra, y ayudan a prevenir problemas de salud tales como el cáncer, la diabetes, la hipertensión, el colesterol, la osteoporosis, el extreñimiento, etc. Una elevada ingestión de frutas y verduras se asocia con una reducción del riesgo de cáncer y de enfermedad cardiovascular.


Disminución del consumo de legumbres


Las legumbres, además de ser las proteínas más económicas, son al mismo tiempo gastronómicas sabrosas y dietéticamente ricas en fibra, vitaminas, minerales y grasas vegetales. Aunque su consumo está en desuso, se debe recomendar su ingesta a cualquier edad para mantener una dieta equilibrada, siempre que no exista sobrepeso u obesidad, en cuyo caso se tendrán que tendrán que reducir en la dieta y procurar tomar las de más baja carga glucémica, o cantidades moderadas de las de mayor carga glucémica.

Consumir hidratos de carbono simples en exceso y optar exclusivamente por cereales refinados

Existen dos tipos de hidratos de carbono, los simples -azúcares- y los complejos o almidones.

Alrededor de la mitad de nuestra ingesta calórica debería proceder de  los hidratos de carbono, y sólo un 10% de ésta conviene que provenga de hidratos de carbono simples. Sin embargo, en la dieta actual se obtiene menos del 50% de la energía a partir de los carbohidratos, y los azúcares aportan cerca del 20% de las calorías totales.

Ingerir demasiadas grasas y de forma poco equilibrada

Se considera que el consumo total de grasas en una población normal no debe ser superior al 30% de las calorías diarias. Sin embargo, hay que tener en cuenta que las grasas saturadas, acompañadas de colesterol, y las grasas hidrogenadas consumidas en exceso aumentan el riesgo de padecer enfermedades crónicas. Por otra parte, ciertos aceites vegetales poseen una alta proporción de grasas insaturadas, beneficiosas. Se ha demostrado que el aceite de oliva virgen rico en grasas monoinsaturadas (ácido oleico) previene las dolencias cardiovasculares y ciertos tipos de tumores.



Bajo consumo de pescado

Se debe incentivar el consumo de pescado rico en ácidos grasos omega-3. Se aconseja una ingesta mínima de dos veces por semana.




Insuficiente cantidad de proteínas y, sobre todo, ingesta mal repartida

Se considera que algo menos de 1g/kg y día de proteínas de buena calidad nutricional es la cantidad idónea para nuestras necesidades diarias, de cara a la renovación continuada de nuestras estructuras y a la producción de moléculas funcionales proteicas o derivadas directamente de los aminoácidos.

Insuficiente ingesta de calcio en la dieta de los adultos

Se debe mantener un consumo correcto de calcio a lo largo de toda la vida para no mermar las reservas de calcio. Se debe procura tomar al menos 1 g de calcio diario en nuestra dieta, prácticamente siempre y mejor repartiendo su ingesta a lo largo del día.



Abusar de la sal

El consumo excesivo de sal aumenta el riesgo de hipertensión arterial, así como de patologías cardiovasculares y osteoporosis. Diariamente deberiamos consumir un máximo de 6 g de sal, que equivalen a una cucharadita pequeña de café.

Abusar del consumo de productos light

El consumo en exceso de productos light o diet debe vigilarles. Es preciso leer las etiquetas para tener en cuenta su composición y fabricación, y verificar qué tipo de modificación sufrió el alimento en cuestión. Pensar que los productos light adelgazan pueden inducir a la falsa idea de que la cantidad que se consume no tiene importancia, lo que puede convertirse en un grave error.

Medidas nutricionales y dietéticas para la longevidad saludable

Ácidos grasos omega-3

Existen claras evidencias de que los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 mejoran la función cardíaca, mantienen la presión arterial en los niveles adecuados y actúan sobre el metabolismo de la glucosa retrasando la resistencia celular a la insulina, todo lo cual conduce a prevenir o retardar la aparición de enfermedades cardiovasculares. Además se ha descrito su efecto antiinflamatorio y antitumoral.

Carga glucémica y longevidad

Una de las áreas con mayor interés de cara a una longevidad saludable es la del posible impacto de la carga glucémica en la salud y en el desarrollo de problemas metabólicos crónicos. La sacarosa afecta a la salud y a la duración de la vida; sin embargo, recientemente se han llevado a cabo diversos trabajos en los que se apunta, además, que una dieta con baja carga glucémica reduce el riesgo de obesidad y de padecer muchos problemas crónicos.

Masa muscular y longevidad saludable

Uno de los condicionantes de la calidad de vida y de la dieta en la segunda mitad de la vida es la masa muscular. Existe tendencia a perder dicha masa muscular con la edad.

De hecho, ésta es una de las razones de la disminución del gasto energético. Incluso el músculo se pierde a pesar de una ingestión normal de proteínas y de la realización de ejercicios de resistencia en distintos grupos musculares.

Una de las maneras de tratar de evitar la pérdida del músculo y, en caso de que ya exista pérdida recuperarlo, es mediante la dieta, en especial en cuanto se refiere al reparto de la ingesta de proteínas a lo largo del día y a la de suplementos de proteínas tras las sesiones de ejercicio físico de musculación. Se ha demostrado que con suplementos de proteínas y carbohidratos tras el ejercicio de resistencia es los que permite la hipertrofia de músculo esquelético en hombre mayores.

Nutrigenómica y longevidad

Los avances en el área de la interacción de genes y nutrientes permitirán en el futuro personalizar la dieta ara alcanzar una longevidad saludable. Como ejemplos, se ha demostrado que, en función del genoma de la persona, los ácidos grasos poliinsaturados pueden aumentar el HDL-colesterol en unos casos y en otros no, y en que la ingesta de alcohol puede alterar el metabolismo lipídico en personas con determinada constitución genética y en otras, en cambio, no causar este efecto negativo.

Para saber más sobre la nutrigenómica, consultar el siguiente enlace.

Otros estudios

Existen datos de algunos estudios en los que se apunta que las deficiencias en Zn2+ pueden representar un mayor riesgo de cáncer, y que los suplementos o una alimentación con suficiente cinc para evitar deficiencias podrían disminuir ese riesgo. La administraci´n de antioxidantes, sea con los alimentos o mediante suplementos, ha conseguido proteger al cerebro del daño oxidativo relacionado con la edad. También se ha publicado que el consumo de frutos secos previene los problemas cardíacos e incrementa la longevidad.

CONCLUSIONES


  1. Una dieta adecuada que permita mantener el peso en un rango saludable es esencial para envejecer con salud y calidad de vida.
  2. Es importante adaptar la ingestión de calorías de la dieta a las necesidades de la persona.
  3. Conviene repartir la ingestión de alimentos en, al menos, 4-5 tomas al día.
  4. Se recomienda el reparto de las proteínas y de las vitaminas y minerales, como mínimo, en tres veces al día (desayuno, comida y cena)
  5. Se debe procurar, mediante una alimentación adecuada, controlar la liberación de insulina. Para ello se vigilará la carga glucémica de cada una de las comidas.
  6. Se moderará la ingesta de grasas saturadas (de origen animal), manteniendo una ingesta apropiada de grasas monoinsaturadas (aceite de oliva) y poliinsaturadas (aceites de semilla y pescados azules) con el aporte adecuado de ácidos grasos esenciales, en especial de los omega-3.
  7. Una dieta adecuada para un envejecimiento saludable debe ir siempre acompañada de ejercicio físico regular y de una vida social y familiar satisfactorias.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Problemas nutricionales de las sociedades desarrolladas

La producción mundial alimentaria es suficiente para proporcionar una dieta adecuada a todos los habitantes del planeta. A pesar de ello, hay notables diferencias entre los países desarrollados y los países en vías de desarrollo en el consumo de alimentos.

La sociedad moderna se caracteriza por disponer de más alimentos de los que le es posible consumir. En principio no existe limitación alguna respecto a la variedad de alimentos consumibles, ni siquiera a la posibilidad de adquirirlos, de modo que todo los habitantes de una sociedad industrializada tienen, teóricamente, acceso a una dieta bien equilibrada. En estos países, la desnutrición primaria por aporte insuficiente de alimentos, prácticamente ha desaparecido. La obesidad es el cuadro de malnutrición por exceso más frecuente y los trastornos del comportamiento alimentario empiezan a adquirir una relevancia preocupante.


En los países en vías de desarrollo, debido al déficit parcial o total de nutrientes, la desnutrición proteicoenergética es la causa más frecuente de hipocrecimiento. Adopta dos formas básicas: Una forma aguda, en la que se altera preferentemente el peso para la talla; y otra forma crónica con déficit de talla para la edad. Las principales causas de muerte y la patología dominante en los países en vías de desarrollo están directamente relacionadas con el consumo de dietas de valor calórico insuficiente y bajo contenido de nutrientes específicos.

La desnutrición, con independencia de estos condicionantes, es en la actualidad un problema universal que incide tanto en países ricos como en pobres.

Dificultades para relacionar dieta y enfermedad:

La alimentación ha cambiado de forma sustancial a lo largo del siglo XX en los países desarrollados. Las comparaciones internacionales de los patrones de enfermedad y dieta sugieren una fuerte relación. Sin embargo, esta asociación no parece tan evidente  si examinamos esos patrones de forma más exhaustiva  y hacemos un estudio individualizado por países.

La alimentación es sólo un aspecto más de un complejo de factores de estilo de vida muy distintos que pueden afectar a la enfermedad y es necesario tener en cuenta todos los factores.

Patologías relacionadas con la nutrición en países desarrollados:

La sobrealimentación característica de los países industrializados se relaciona actualmente con el incremento de enfermedades cardiovasculares, obesidad, neoplasisas, caries e incluso con el de otras, que presentándose en forma de trastornos psicológicos y anormalidades del comportamiento ocasionan problemas muy graves de salud. Es el caso de la bulimia y anorexia nerviosas. todas ellas constituyen las denominadas enfermedades de la sociedad de la abundancia.

En la siguiente figura se representan las tasas de mortalidad debidas a enfermedades relacionadas con la nutrición, en función del sexo.

Figura 1. Mortalidad por enfermedades relacionadas con la nutrición

La mejora general del estado nutricional en los países desarrollados, que va ligada a un aumento de las tasas de crecimiento durante la infancia, ha contribuido al descenso de las enfermedades infecciosas producido en el presente siglo. Por otra parte, durante las últimas décadas se ha adquirido conciencia de los nefastos efectos a largo plazo de la denominada plétora alimentaria, propia de los países desarrollados, y que se caracteriza por un exceso de alimentos hipercalóricos, con un elevado contenido en grasas y azúcares y pobre en hidratos de carbono complejos.

La investigación epidemiológica ha evidenciado una estrecha y coherente asociación entre la insaturación de este tipo de alimentación y el incremento de una serie de enfermedades crónicas no infecciosas, entre las que cabe citar a las llamadas grandes asesinas de la ciilización (cardiopatías coronarias, enfermedades cerebrovasculares, algunos cánceres), la diabetes mellitus, la obesidad y la anorexia, cálculos biliares, caries, patologías digestivas y afecciones osteoarticulares.

No es suficiente tener un mínimo de comida garantizado, sino saber "lo que se come". Según los desajustes nutricionales constatados en diferentes estudios, se hace necesario corregir la ingesta excesiva o deficiente de ciertos productos y encontrar el punto de equilibrio entre el aporte calórico y los diferentes de nutrientes. Una sociedad que se sedentariza no puede seguir consumiendo la misma cantidad de energía. Las necesidades cambian y se han de adecuar a través del reequilibrio de la dieta.

La alimentación mediterránea constituye una buena alternativa por la tasa de enfermedad coronaria extremadamente baja y el aumento de la esperanza de vida. Constituye una tradición centenaria que contribuye a una excelente salud, proporciona una sensación de placer y de encontrarse bien y forma parte de la cultural mundial. La pirámide describe un patrón alimentario que es atractivo por su palatabilidad así como por sus beneficios en la salud.


Figura 2. Dieta mediterránea: un modelo cultura para una alimentación sana.